Cuidados de manejo cuando eres anciano

La tarea de conducir es de una gran complejidad al estar implicados directamente los procesos sensoriales, perceptivos y de ejecución. La situación del conductor anciano, presenta características merecederas de consideración especial.

De un lado se dan cambios sensoperceptivos (miosis senil, respuesta más lenta a los cambios de iluminación, campo visual reducido, menor agudeza para detectar los objetos en movimiento…) que unidos a la movilidad reducida y el mayor tiempo necesario para procesar la información lleva a que el conductor anciano se vea en la obligación de tomar decisiones críticas.

¿De día o de noche no se conduce igual?

De día, la habilidad de los ancianos para conducir no se ve muy alterada. Aunque son mucho más lentos que los jóvenes en habilidades básicas relacionadas con la conducción.

De noche, los conductores ancianos necesitan entre un 65% y un 77% más de distancia, para leer las señales de circulación. Esto supone que disponen de menos tiempo que un joven para tomar decisiones cuando conducen de noche. Esta dificultad se puede paliar, en parte, reduciendo la velocidad.

Ante la luz

Además, su mayor susceptibilidad a los reflejos, hace que tengan más dificultades que los jóvenes para recuperarse de los efectos de las luces deslumbrantes de los vehículos con los que se cruzan. Su adaptación más lenta a los cambios luz – oscuridad, les puede ocasionar también, problemas cuando pasan rápidamente por zonas o intersecciones muy iluminadas a otras con escasa iluminación.

Adaptar conducción a la edad

De cualquier modo, se puede conducir con bastante seguridad puesto que los conductores mayores cambian sus hábitos en la conducción, en respuesta a los declives que aparecen en la edad. Además la forma de hacer frente a los cambios varía de persona a persona.

En cualquier caso, se recomienda a las familias y a los médicos de las personas mayores que hablen con ellos y que les den sus puntos de vista sobre los riesgos de conducir cuando empiezan a producirse cambios sensoperceptivos, motores y cognitivos notorios.

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